El mundo al revés

A partir de un reportaje en TV, hecho de fragmentos y claramente dirigido a provocar daño y desprestigio, se desató un verdadero linchamiento público del Partido Socialista.

La causa radica en la rigurosa aplicación que sucesivas directivas del PS hicieron de la resolución que se tomó, en 1998, en el Congreso de Concepción, tendiente a cuidar y resguardar la voluminosa cantidad de recursos que iban a ingresar a la organización, al aprobarse la ley de devolución de los bienes que le fueran confiscados por la dictadura.

En dicho acuerdo se señaló: “Estos fondos se destinarán a la reposición de sedes partidarias en aquellos lugares donde fueron confiscadas, a la generación de medios de comunicación social y a operaciones de inversión”.

Para ello se entregó a la conducción socialista un mandato que no admitía duda alguna: impedir que ese patrimonio se gastara en el día a día, que la contingencia llevara a que ese dinero se usara sin los resguardos debidos, de modo especial, ante la fuerte presión vivida en las campañas electorales, entonces sin financiamiento público. Este último se aplicó desde el 2005, en adelante.

Por eso, al ingresar los depósitos desde la Tesorería General de la República, se formó la Comisión de Patrimonio, el 17 de marzo del 2003, separada de la Mesa y de la Comisión Política, que tuvo la responsabilidad de la Administración de esos fondos. Con parte de los intereses generados se financió el funcionamiento del Partido, todos los gastos fueron debidamente rendidos al Tricel y al SERVEL respectivamente, de acuerdo a la ley.

El 2008, impulsé en el Congreso de Panimávida, para reforzar el control partidario la formación por sorteo de una Comisión Revisora de 23 delegados, de modo que no hubiese “cuoteo tendencial”, la misma trabajó desde marzo hasta el 17 de mayo de ese año, y luego de revisar papel tras papel, aprobó la rendición de la Comisión Patrimonio.

Hace años que está información es de conocimiento público, fue informada y “reporteada” varias veces, en ocasiones no se regatearon los elogios hacia este procedimiento, tal fue el caso de la revista Que Pasa, el 3 de noviembre del 2011 y de TVN el 1 de diciembre del 2015, desde los balances en poder del SERVEL; en ambos casos se destacó que al actuar así se evitó que al PS le pasara lo que ocurrió a otras formaciones políticas que también recibieron devoluciones y que pronto no tenían nada de lo que recibieron, y también que sus personeros cayeran en irregularidades.

Hubo errores que duda cabe, inversiones que no se debieron hacer por sus eventuales implicancias no obstante la compartimentación de la instancia, la Comisión Patrimonio; pero no se conoce ningún acto indebido, que hubiera desvío ilícito de recursos u otras acciones que significasen violar el estricto cuidado de ese patrimonio. Lo que afecte la transparencia se tendrá que corregir.

Sin embargo, el mundo está al revés y muchos sin meditarlo siquiera se suman a una descalificación devastadora, simplemente porque así sintonizan con las “redes”, es decir, con una oleada de ofensas que sólo hace eco de una puesta en escena totalmente intencionada y cuya motivación verdadera se desconoce.

Así las cosas, los que se ríen son “los hombres del maletín”, los que operan impunemente, aquellos que circulan con alforjas llenas de billetes de origen anónimo, que si corrompen y ensucian la democracia. Huelga decir quienes son los que usan sus redes de poder para asegurar que esos billetes lleguen a sus destinos.

No cabe duda que ciertas opiniones es poco lo que resisten y se doblegan ante la presión mediática, no siendo capaces de defender una tarea que se hizo por qué así lo determinó la voluntad colectiva del PS, ya que los Congresos del 2001, 2005, 2008 y 2011 ratificaron la resolución del Congreso de Concepción, con un resultado que era motivo de orgullo partidario y que hoy se ve atacado por fines inconfesables.